La educación en el Perú, ¿Cómo industrializar el país?

La industrialización y la educación en el Perú son cuestiones claves que se hacen políticos, economistas y pensadores. Las respuestas son variadas y siempre dirán que no hay una receta. Incluso cuando te proponen una, siempre resulta que no la puedes aplicar a este país por alguna razón estructural o falta de presupuesto. Un autor muy divulgado, que se cuestiona la forma sistemática en estos temas, es Andrés Oppenheimer, quien ha sido capaz de poner en blanco y negro muchas de sus ideas en varios libros en estos últimos 10 años.
Qué debemos hacer y qué no hacer son las cuestiones que nos debemos plantear de manera práctica para desarrollar las empresas y elevar el nivel de vida de los ciudadanos de un país. La estrategia peruana ha sido permitir la inversión en minería para disponer de fondos y así desarrollar infraestructura (desarrollo de obras), y que, con ello, crezca el aparato del Estado y mejoren los sueldos de los trabajadores, pero nos hemos percatado que no es suficiente. Asimismo, desde los años noventa, muchas mejoras se introdujeron en el país, sin embargo, por el populismo político muchas de estas se están desmontando en lugar de seguir profundizando las reformas que se necesitan. La educación no es la excepción y tampoco el hecho de poder operar una empresa eficientemente.
Después de la lectura de Oppenheimer y su libro “Basta de Historias”, se puede concluir que, para que los países se desarrollen y creen su propia industria es necesario tener en cuenta lo que él llama las “12 Claves del Futuro”. Que consisten, en líneas generales, en no seguir modelos pasados. darle valor e invertir en la educación de calidad para nuestros hijos, globalizar al país, promover el desarrollo de nuevas empresas, entre otros.
Entonces, tomando como base estas conclusiones, ¿Qué debe hacer el Perú? ¿Qué podemos exigir como ciudadanos? Las respuestas a estas preguntas pueden llevarnos a escribir muchas páginas y ese no es el objetivo de estas líneas, por lo que aquí se presentan algunas ideas de lo que debemos hacer o se puede realizar.
En primer lugar, se debe invertir en educación y enseñar a los jóvenes a que inviertan en sí mismos, ya que ellos son los autores de su propio futuro. Enseñarles que el emprendimiento genera riqueza, pero sobre todo genera trabajo y actividad económica que produce impuestos. Esto es un círculo virtuoso y, por tanto, mientras más empresas existan, el Estado tendrá más dinero para invertir en educación, salud, infraestructuras, etc.
En segundo lugar, generar puestos de trabajo, que es el mayor nacionalismo que puede existir. No vivir de recuerdos de guerras que pelearon nuestros tatarabuelos o querer recuperar el oro de los Incas. El nacionalismo consiste en desarrollar productos nuevos, innovar, investigar y crear una industria propias. Transformar las materias primas antes de exportarlas. Para eso, es más importante que nuestros ciudadanos sepan inglés y estudien carreras de ingeniería y administración de empresas.

A modo de aclaración quiero explicar que, si bien estudiar humanidades es importante, nuestro país necesita de muchos ingenieros, para que de manera práctica nos lleven al desarrollo. No podemos darnos el lujo de desviar mentes excepcionales a otras cosas que no sean el progreso del país por lo que es fundamental incentivar a los jóvenes a que estudien carreras que generen innovación que se pueda aplicar en negocios como fuente de generación de riqueza de un país.
Escrito por: Fernando Romaní, Gerente de Romaní Consulting.






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